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martes, 18 de septiembre de 2007

De palabras...

En el tiempo e que la piratería estaba en auge los grandes imperios tuvieron que encontrar la manera de volver a tomar las riendas. Después de cientos y miles de tesoros en su mejor caso robado y si no, perdidos para siempre por los ataques de los piratas, nacieron los documentos que lo solucionarían prácticamente por completo. Quien iba a pensarlo que un simple pedazo de papel tendría el poder de ser tal solución a un problema que estaba fuera de control.

Fueron entonces concebidas las Patentes de Corso.

Estos, eran emitidos por los gobernantes o dirigentes vitalicios de las naciones o imperios.

Traían por supuesto beneficios a ambos lados, por parte de los ahora Corsarios se volvían como parte de la fuerza naval del país que los contrataba, tenían derecho a utilizar los puertos, a reclutar gente de las ciudades, utilizar los suministros y demás facilidades del imperio y en caso de ser capturados se les concedía el trato de “prisioneros de guerra” si es que estos lo mostraban. A y claro tener un porcentaje del botín obtenido.

Por parte de la nación, era por supuesto el candado que tenían para poder acceder a una fuerza naval sin tener que pagar sueldo, obtenían claro parte del botín, atacar a otras naciones pudiendo alegar que eran obras de piratas y el mayor beneficio era que dejaban de sufrir los ataques de los mismos controlando así el problema de los piratas y volviéndolos cartas a su favor.

En la de Piratas del Caribe : Al final del mundo, lo explican mas sencillo jejeje.

De palabras...

Cuenta el relato, que no se trata de una palabra común y que se deriva de una actividad primeramente ilícita que luego se volvió un trabajo de los mejor remunerados. En el tiempo de los piratas (después Corsarios, que también tiene una historia interesante esta palabra), uno de los mejores vinos era el Chianti. Se volvió tan popular que se creo una piratería de éste, las frascas que contenían el Chianti eran llamadas ‘palabra’, la cual era rellenada por los piratas por cualquier otra cosa menos vino Chianti.

Al llegar a los consumidores y probar estos el contenido ilusionados por probar el mejor de los vinos en aquel entonces, se llevaban una gran decepción al darse cuenta que de Chianti no había nada y entonces decían: “Esto! Es tan solo un Fiasco!!”.

Fiasco en nuestros días según la Real Academia Española: Fracaso, decepción.