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miércoles, 3 de octubre de 2007

Pensamientos sueltos...

Y quien dijo que al crecer tenias que hacer las cosas bien a la primera, o aprender de cierta manera para realmente aprender o saber usar algo o saber decir las cosas? Yo se, personas pertenecientes a una institución, que alguna vez fue una idea, y ahora no son fieles a la idea si no a la institución, ya que es esta la que hay que preservar.

No digo que no sea necesaria ese tipo de ayuda que nos brinda la educación estudiada pero… que pasa cuando un adulto comienza a tocar un instrumento de una manera alocada y sin sentido alguno, simplemente… produciendo ruidos por el mero hecho de querer hacerlos? Cuales son las reacciones? “Deja de hacer ese escándalo!!!!”, “Que estas tonto o que????!!!!!”, “Pareces loco tocando así!!!!”, “Deja de hacer ese ruido estruendoso!!!”, “Eso no es música!!!!”, “Aprende a tocar y deja de hacer tu desmadrito!!!!!!”.

Uno es realmente considerado un retrasado si hace esto, pero porque estas reacciones? Digo, si lo que se esta haciendo es aprendiendo a tocar, se esta aprendiendo a hacer música.

Con los niños pequeños o es nada diferente, muchos son desalentados al hacer ese tipo de practica, y mejor los meten a una escuela de música en el mejor de los casos. Y por supuesto muchos dejan de ir a clases porque “no era lo que ellos querían o esperaban”.

Para mi no hay mejor manera de hacer las cosas que la manera en que nos lo dicta nuestro interior. Porque? Pues porque auque “se pierda mucho tiempo”, es la manera en la que al aprender las cosas siempre sobresaldremos o llegaremos a crear nuevos tipos de cosas. No machetees, siente las cosas, siente y actúa.

Si eso pasa cuando pequeños, pues repercute en nuestras etapas que siguen, y puede hacerlo de muchas maneras, haciéndonos dependientes o dándonos la mentalidad de… “para que si ya se que no tengo habilidad para esto o para lo otro…”.

Hace unos momentos estaba tocando la guitarra, llevo algunos días ya practicando agilidad, y hay ratos en los que me pongo a tocar como loco, “interpretando las canciones que escucho” y tocando con esta todos los instrumentos xD. Es algo que… me causa pena, vergüenza, pero me dije a mi mismo, “mi mismo no m…e mismees, que tiene de malo el tocar así, digo si, te critican pero pues y eso que?, estas aprendiendo al fin y al cabo y al hacerlo es algo que te causa gusto y satisfacción y te hace sonreírte de ti mismo…”

Y digo yo, si de chico había “mas oportunidad” de hacerlo, porque no ahorita? Que tiene de malo que ya haya crecido, el crecer no implica tener que hacer las cosas a la manera en que los demás han logrado aprender o hacer esas cosas.

Y yo digo, si quieres y lo sientes, porque diablos no?!!

Además yo lo veo desde esta óptica, al hacer todos esos ruidos “sin sentido” y desafinados lo que estas logrando es adentrarte en el instrumento, bañándote en los sonidos que este provoca al ser tocado de una manera que no es común, digo, un maestro no te va a decir como NO debes tocarla y el porque te dirá que “porque suena feo y no tiene sentido”. Llegas a conocer algo realmente y a dominarlo cuando sabes lo que hay que hacer y como hacerlo, Y cuando sabes lo que pasa cuando haces las cosas cuando las haces de una manera diferente, cuando conoces las consecuencias de sus extremos.

La mejor manera de tocar un instrumento es cuando lo haces con el alma cuando lo tocas desde adentro no desde la piel.

Quieres tocar alocado? Hazlo!!! Quieres cantar a todo pulmón? Hazlo!!! Si llegas a darte esa oportunidad te sentirás muuuuuuuuuuuy apenado seguramente pero… vaya que lo disfrutaras si dejas de verte a ti mismo de la manera en que los demás te están mirando.

Sonrían!!!!! Sean niños!!!! Sean ustedes!!!!!!!

jueves, 14 de junio de 2007

“Historias de lluvia”

Un niño jugando en la calle, el cielo cerrándose cada vez mas, la madre gritando al niño que ya es hora de entrar a casa pues pronto comenzara a llover.

Lluvia! Grita el niño, Lluvia! Y sale corriendo hacia el risco que queda a unos pocos metros tras la última casa del pueblo, aquella casa que sirve de refugio para el viejo exiliado.

Agitado por el esfuerzo toca la puerta de la casa, pero nadie sale. Y sin pensarlo más, decide ir atrás de esta, al risco en donde toma posición tal y como le dijo aquel día ya tan distante el viejo. No entendía porque su mamá le había prohibido juntarse y hablar con aquel señor. Pero la promesa de lluvia para ese día le había dejado cautivado, haciendo que cualquier cosa que se interpusiera entre el y su sueño perdiera toda importancia.

No lo podía creer, estaba recibiendo las primeras gotas de agua en ese día en que jamás había llovido. Estando a la orilla del risco, se quito los zapatos y toda su demás vestimenta, quedando totalmente desnudo, comenzó a sentir como las pequeñas gotas tocaban su piel por primera vez, y como poco a poco comenzaban a resbalar por su piel. Descubrió que era tal y como lo había descrito el viejo, que era como la vida, que nos puede traer problemas que al primer impacto duelen como una aguja de hielo, pero poco a poco iba transformándose en una gota tibia que ahora limpiaba el cuerpo. Al aumentar la intensidad de la lluvia sintió temor, temor de caer al acantilado, pero no podía abrir los ojos, no ahora, y recordó que el viejo se lo había advertido. “Solo cuando sientas temor de algo, podrás saber que vas por el buen camino, aquel que te libera de tus vicios, de tus errores, el camino que pocos se atreven a tomar, aquel del cambio y la renovación”.

Mientras el tiempo pasaba sentía como la temperatura iba descendiendo, el viento aumentaba su fuerza, incrementando la intensidad del choque de las agujas con su piel. Los olores se entremezclaron, tierra mojada y sal. Volvió a temer, temió caer del acantilado al manto furioso del mar, que rompía contra las rocas, temió morir y entristecer a su madre tal como había sucedido con sus demás hermanos y su padre. Intento entonces dar la vuelta y correr a su casa, pero el frío había entumecido sus músculos y no podía lograr moverlos. El temor lo comenzó a recorrer, sintió de repente una marea calida dentro de si, como si algo le recorriera la sangre y comenzó a llorar, lagrimas que se combinaban con las gotas de lluvia, su temperatura subió tanto que comenzó a evaporar el agua de su piel, había recobrado el movimiento pero no huyo.

Recordó al viejo y sus palabras, y eso lo tranquilizo, le hizo sentir que no estaba solo. Fue entonces que decidió darse vuelta para ver si el viejo y había llegado, pero cual iba a ser su sorpresa al descubrir que el paisaje estaba todo verde, despejado. La vista lo dejo helado, no había viejo pero… tampoco había una casa, solo… ruinas que apenas se distinguían sobre el pastizal verde.

Hubo una explosión en su mente que se esparció por todo su cuerpo. Su mente se inundo de las palabras de su mamá repitiéndole una y otra vez que dejara de hablar del viejo, que no existía, que solo era parte de su imaginación, recordó las veces que había ido a hablar con aquel viejo, hasta recordó que aquel ultimo día en que lo vio, este le había tocado el hombro. Se negaba a creer que eso que veía era cierto. Su temperatura se elevó y por un instante desapareció, dejo de sentir, de escuchar, oler, de pensar, en ese y solamente en ese instante dejo de existir.

Un sonido estridente lo saco del shock de una manera brutal, todos sus sentidos fueron inundados en cosa de instantes y cayó al suelo. Comenzó con un flash que lleno de blanco el paisaje, luego siguieron sus oídos que escucharon un gran rugido proveniente del cielo, su piel se erizo y pudo respirar de nuevo. Alzo la cabeza pero aún no había viejo, ni casa visible. Se incorporo, pero no pudo evitar percibir algo, el pasto no se movía, ni los árboles a lo lejos, no había lluvia cayendo, no había ruidos ni sonidos. No sentía miedo, ni frío y su mente estaba en paz.

Comenzó a sentir una presencia, le daba confianza y tranquilidad, no sentía ansias ni percibía peligro. Fue entonces cuando escuchó la voz, esa voz hacía ya tiempo no escuchaba:

- “Lo lograste!”

- A que te refieres?

- “Recuerda aquel día, te pregunte cuál era tu mayor sueño para tu cumpleaños.”

- Te dije que era que lloviera el día de mi cumpleaños, y también aprender a hacer lo que tu.

- “Si, magia, pero en ese entonces tu pensabas que la magia se trataba solo de aparecer o desaparecer cosas, o volar. Pero estás aquí!, eso significa que descubriste el verdadero significado de la magia.”

- Eso creo. Pero que sucede? Porque no sopla el viento? porque no llueve? porque no hay sonidos?.

-“Porque esto, es un instante. Hace un instante habías muerto abandonado a tus temores y dudas. Pero creías lo suficiente para volver a la vid, y aún en tu mayor pena que hayas experimentado, encontraste el refugio de un instante. Debo felicitarte pues hace mucho que nadie lograba esto. Esto, es la medula de la magia, sentir todo y nada. Ver todo y nada. Escuchar todo y nada.”

- Dime, eres parte de mi imaginación? No eres real, verdad?

-“No fui creado por tu imaginación. Soy tu voz interna, tu conciencia. Todos tienen la capacidad de escuchar una voz dentro de ellos, pero la influencia del exterior logra hacer que la olviden.”

- Si no eres real, porque te vi? porque te sentí?

- “Hay personas con la capacidad suficiente para hacer real lo que hay dentro de si mismos y tu me hiciste real. Esto solo sucede cuando crees lo suficiente, y tu creíste lo suficiente a pesar de lo que los demás decían, que estabas loco, que no existía alguien como yo, pero mas que nada, creíste en algo que aún los mas estudiosos niegan, creíste en que en este día, llovería.”

- Como sabias que llovería?

- “Porque así debía suceder, porque es el inicio, tu inicio”.

- Inicio?

- “Es hora y estas listo, te espera mucho por delante, jamás dejas de creer y estarás a salvo y los demás también”.

- No, espera!, no te vayas!.

-- Comenzaba a sentirse mareado --

- No me dejes!

-- El miedo comenzó a recorrer de nuevo su ser. --

- “No te preocupes, mientras sigas creyendo, yo estaré ahí, a tu lado”.

Y así como ese instante comenzó, termino con el mismo acto, sintió como tolas las agujas se le incrustaban, como era limpiado, volvió a oler la mezcla de aromas, a escuchar los truenos a la distancia, las gotas cayendo, el pasto moviéndose.

Volvió a voltear hacia el mar, veía todo diferente, el color del mar y de las nubes, sentía diferente y podía percibir en cada cosa algo, que no podía nombrar.

Poco a poco la lluvia fue cediendo, hasta que ceso, tomo sus cosas, cerro sus ojos y sonrió al mar, al cielo. Dio media vuelta y se dirigió a su casa.


Por: Daniel Ocampo Brito