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martes, 22 de abril de 2008

Tres rayos...

En lo profundo la luz del sol no existe, solo el frío e insípido destello de las lámparas.

Nadie recuerda que ese es un escenario artificial, una creación más, una herida más. Gente dentro de sus susurros, gente viva y gente muerta camina y llega al punto de espera.

El surco inmenso entre las dos plataformas, piedras, fierros, ratas…

Pero en un punto en el que nadie voltearía a ver, y que aun si lo hiciera no distinguiría ese espejismo, esa visión de lo imposible, que realmente es más posible de lo que nadie imagina. 3 rayas, pasa la vista sin percatarse, de nuevo, 3 rayas y vuelve a pasar de largo. Que diablos!… Un vistazo más de cerca revela su color resplandeciente, que clase de luz incandescente puede iluminar dentro de este abismo, más de lo que lo harían las lámparas?, es acaso posible semejante aberración?.

Tres rayos de luz bañaban los rieles y las piedras. Como enviados divinos del mundo superior. Tres rayos que no deberían, que no tenían porque estar ahí, a menos que en el mundo de afuera, algo hubiera pasado, algo lo suficientemente fuera de lo normal como para lograr semejante milagro.

También es pues… parte de la noche oscura. Nos acostumbramos tanto a esa oscuridad que la volvemos parte de algo normal, pierde sus matices, se vuelve gris, y llegamos a considerarlo nuestro por derecho divino. Pero pase lo que pase, siempre hay algo mas allá afuera, siempre hay sucesos que traen a nuestras vidas oportunidades de abrir los ojos, de respirar de nuevo, de salir de la criostasis. Todo tiene consecuencias, todo es un conjunto de decisiones, lo importante es saber hacer esas decisiones y saber aprovechar las que vienen de afuera. Saber ver la luz.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Fragmento del "Relato d elos antiguos".

Hundido en su propio mundo, en su locura... tiempo ha pasado desde aquellos días en los que aquella voz aun se escuchaba, y hacía volver al mundo real al, en aquel entonces, joven...

La lluvia cae limpida, baña sus cabellos grises y plata aun conservando rasgos oscuros de lo que alguna vez fue una abundante cabellera. Su cara esta palida y las gotas la recorren con dificultad pasando por su larga y gruesa barba...

Su mirada esta perdida al horizonte, en las montañas que alguna vez fueron consideradas las mas altas... el aire meciendo los guijarros colgados alrededor del techo de la parte trasera de la casa, provoca un tintineo hueco con un ritmo hipnotico...

El ritmo de sus respiraciones ya aclimataado hace tiempo a esa altura haría parecer, junto con todo aquel cuadro, que se ecuentra en un estado de shock...

Su mente vaga al mismo tiempo entre la nada y los recuerdos de tiempos antiguos... la guerra, el sufrmiento, caras de angustia y de desesperación indescriptible, aquellos... ellos... su error fatal... la exstinción...

Pero nada de esto pareciera causarle sentimiento o reacción alguna...

La lluvia cae, y el oceano a sus espaldas corre como río...

jueves, 6 de septiembre de 2007

Decisiones

Decisiones, decidí cambiar y he estado fallando. Hoy volví a fallar por unos instantes, pero… recordé algo que había olvidado hace tiempo.

“Pretextos, solo eso das, parece que te gusta el fango amigo”

Es increíble el número de veces que dije: “hoy voy a cambiar”, lleno de entusiasmo. Ya es un cambio al menos ahora esta el propósito. Mi error no fue la costumbre de regresar al calido cobertizo del fango, fue olvidar, abandonar…me.

Cada decisión tiene un tiempo de gracia en el que podemos reaccionar y cambiar de opinión, solo necesitamos llevarlo acabo. No digas nada ni pienses, que tu mente va a tratar de hacer lo que le enseñaste a hacerte, confundir tus deseos con meros caprichos y viceversa. Hiciste un trabajo formidable al entrenarlo. Cada cambio de decisión es una batalla ganada. Ahora solo falta vencer el orgullo.

Los extremos son siempre malos, “Felicidades! También le enseñaste a vendarte los ojos sin importar nada.” Esta bien que hagas lo que sietes, pero ten cuidado, recuerda que te enseñaste a engañarte, estas en tu propio campo de minas.

Hoy cambie de opinión, me contradije mis engaños.

Es que… el calor, es que… la tarea.

Calor? JA!, el viento era fresco, el sol no acariciaba mi piel solo se limitaba a iluminar mi camino. “ves el paisaje? Si!, nubes e ibas a dejar pasar esa oportunidad de disfrutar algo que tanto te gusta.”

No era el calor, ni la tarea, ni la flojera de correr por las tardes o hacer ejercicio durante el periodo del dia en el que el amigo sol vaporiza. Ese calor extraño de las tardes que te ha hecho detestar los atardeceres.

Eran los juegos, las ventana ruidosas que parpadean como luciérnagas naranjas. El fango que vives y tanto te gusta.

No ibas a hacer tarea, querías llegar a jugar y… crecer en un mundo que acaba con una tecla, por letras acomodadas en orden algorítmico dañino. Y que… al salir de esa ventana sigues en el mismo fango, en la misma desidia, y mediocridad. 48 niveles en total de crecimiento, y tu… el mismo patético personaje que se compadece de si mismo.

Hice ejercicio, descanse bajo la lluvia, conviví con viejos amigos, recordaos juntos viejos tiempos, mis ojos de refrescaron, mis músculos se cansaron y los tejidos se expandieron.

Calor… No hubo nada de eso, solo… destile venenos…

Mi peor enemigo eres tu, si tú, mi creación perfecta por tanto tiempo. Me volví tu presa, tu esclavo, para ser protegido. Vives de mi, en mi y morirás conmigo.

El fénix que me robaste y tanto te sirvió en todas tus muertes profanas, lo he encontrado y ahora esta a mi lado.

Pronto ni secretos míos tendrás, y un día despertaras y tu estarás ahí en ese nuevo amanecer.

martes, 28 de agosto de 2007

Ruido blanco...

… Se despidieron, mientras ella subía al coche…

Como siempre le recordaba tener cuidado, que no había prisa …

Solo esperó hasta ver el coche desaparecer entre los árboles…

Él entró a su casa… Ella manejaba…

…

Un hombre vestido de amarillo lo golpeo en su hombro al ir pasando a prisa, lo que le provoco salir un poco del trance…


El ruido blanco en el que se había sumergido se aclaro un poco…

Las voces se separaron de los cláxones, los gritos, los coches pasando, las sirenas…

No recordaba como había llegado al lugar, lo ultimo que recuerda era su celular sonando, el número de ella en la pantalla brillante, y la voz entrecortada y afligida que escucho a continuación…

Luego sintió como si su corazón hubiera dejado de latir y su sangre se congelara en un momento…

Y ahora… como un golpe brutal el corazón latía y enviaba sangre en grandes torrentes que le hacían sentir cada vena… cada arteria…

…los llantos… los gritos… las sirenas…

…desde el golpe, todo esto en un instante…

…confundido, desorientado, pero solo con un único objetivo, seguir al teléfono…

- Amor!… Respóndeme…

…el ruido blanco regresaba… era como si las personas movieran la boca de manera frenética, sin lograr trabar palabra…

… los policías, no creían lo que el había dicho, que estaba manteniendo una conversación con una de las involucradas en el accidente… no podían creer que cualquier cosa debajo de esa pila de autos estuviera aun con vida… ni siquiera era visible el color del auto que el decía, ni el modelo… no había forma distinguible, solo fibra de vidrio y fierro retorcidos…

…le indicaron que siguiera hablando, que la mantuviera conciente el mayor tiempo que pudiera…

… sus sentimientos se entremezclaban con sus pensamientos y lo que salía de su boca… la angustia…la incertidumbre…

…su conversación no era de palabras, sino de sentimientos, intentaba pronunciar cada palabra que sabia significaba algo especial, algo importante… el objetivo era mantenerla con vida el mayor tiempo posible… hasta que los rescatistas llegaran a ella…

-Te amo…

…su preocupación aumentaba a cada momento, pues su voz comenzaba a disminuir en potencia y en claridad…

… se le escurría la vida por cada herida de su cuerpo, así como las fuerzas para seguir sosteniendo el teléfono… su cuerpo prensado… iba desvaneciendo…

-Recuerdas?...

…fierros crujiendo… vidrios rompiéndose… líquidos combinados escurriendo…la montaña de coches comenzaba a disminuir…

…él sufría la misma agonía en su alma, cada dolor, cada gemido era una aguja que se clavaba en su corazón…

… la voz de ella dejo de escucharse… la llamada termina… él, rompe en llanto…